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viernes, 25 de mayo de 2018

Cupcakes de manzana y zarzamoras {Una galleta, un cuento}

    De nuevo me encuentro sumergida en otro reto, esto es un no parar, jejjjeje. Es la hora mágica, la hora de los cuentos que, en este caso, nos ha acercado hasta el bosque ya que allí es donde habita nuestro personaje : Bambi.
    En este caso más que un cuento es una novela escrita en 1923 y en ella, el austriaco Félix Salten, nos cuenta la vida de un corzo, aunque el Bambi que realmente recordemos es el personaje de la película de Disney.


    Mira que yo siempre había pensado que Bambi era un ciervo... Bueno, corzo o ciervo que más da, nada más pensar en esos preciosos astados mi mente se imaginó unas deliciosas mini hamburguesas de su suculenta carne pero claro, teniendo en cuenta que la idea era que se pudiera poner en una mesa para niños me pareció un poco macabro el pensar que te podías estar comiendo a su madre. Por eso me incliné por hacer algo con alguno de los frutos silvestre del bosque y, de paso, descargar un poco mi congelador de zarzamoras, que aún me quedan casi un par de kilos de las que cogí el pasado año.

 
    Se me olvidaba decir que el reto es Una galleta, un cuento. Aquí tenéis el recopilatorio.


    Ingredientes:
  • 290 g de harina bizcochona
  • 75 g de azúcar morena
  • 1 pizca de sal
  • 85 g de manzana pelada y en cuadraditos
  • 1 huevo L
  • 100 ml de leche
  • 125 g de nata
  • 45 ml de aceite de girasol
  • 1/2 cucharadita de pasta de vainilla
  • 65 g de zarzamoras congeladas
    Para el buttercream
  • 150 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 300 g de azúcar glass
  • 3 cucharadas de mermelada de moras
  • 1 chorrito de leche
    Para decorar
  • Un puñadito de zarzamoras

    Precalentar el horno a 180ºC con calor de arriba-abajo.
    Preparar un molde de cupcakes poniendo papelillos de magdalena dentro.
    Tamizar la harina junto a la sal y mezclar el azúcar y los trocitos de manzana.
    Por otro lado batir el huevo y añadir el resto de los líquidos. Remover hasta que esté uniforme. Hacer un hueco en el medio de los sólidos y verter en él los líquidos.  Con ayuda de una espátula integrar todo sin trabajar demasiado. Cuando la crema esté casi uniforme añadir las zarzamoras y terminar de integrar.
    Rellenar los capacitos preparados hasta 2/3 de su capacidad y hornear a media altura durante unos 20 minutos o hasta que al pinchar con una brocheta esta salga limpia.
    Dejar reposar unos minutos en el molde antes de sacar y dejar enfriar sobre una rejilla.
    Mientras se terminan de enfriar preparar el buttercream.
    Batir todos los ingredientes hasta que la crema esté suave y sedosa. Meter en una manga preparada con la boquilla 1M de Wilton y decorar haciendo rosas sobre los cupcakes.
    Decorar con unas pocas moras cada cupcake y ya os podéis preparar para disfrutar.


    Y seguro que queréis ver el interior ¿a qué sí?


    Lo único que me queda por decir es que la mermelada que he utilizado para la buttercream es casera de manzana y zarzamoras, la receta la publicaré en breve... o eso espero 😁😂😂


domingo, 13 de mayo de 2018

Sopa de maíz dulce e hinojo con polenta crujiente primaveral {Reto Veo veo}

    Parece que poco a poco se va asentando la primavera y la mejor manera de celebrar su venida es vistiendo los platos de gala, los vamos a decorar con flores.
    Para este mes Blanca eligió un bonito y primaveral plato para el reto Veo veo, esta es mi aportación y aquí tenéis el recopilatorio.


    La foto que hemos intentado reproducir es del Chef turco Mustafa Yankavi (@chef_yankavi en instagram). Y, para que podáis comparar si se le parece en algo, aquí tenéis la original.


    Yo creo que en algo se parece ¿o no? Y está claro que el ingrediente principal es el maíz dulce. Este ha sido otro reto para mí porque, aunque lo he comido cientos de veces, nunca había comprado las mazorcas frescas y cocinado yo misma. Todo un descubrimiento y menuda diferencia de sabor, nada que ver con el que viene en lata.


    Tampoco había preparado polenta crujiente pero se la había visto utilizar en varios platos a Eva, de Fresa y Pimienta, y me pareció que sería la base ideal para soportar la decoración. Y, la verdad, que no será la última vez que la haga, ¡¡menuda delicia!!


    Ingredientes :
    Para la polenta crujiente
  • 50 g de polenta rápida
  • 100 g de agua
  • 1 cucharada de semillas de sésamo negro
  • Sal
  • Aceite de oliva virgen para freír
    Para la sopa
  • 4 mazorcas frescas
  • 100 g de cebolla
  • 140 g de hinojo
  • 35 g de aceite de oliva virgen extra
  • 450 g de agua
  • 150 g de nata líquida
  • Sal
  • 1 nuez de mantequilla
  • Pensamientos comestibles
    Además
  • Ramitas de hinojo
  • Flores de malva silvestre, bien lavadas y secas
  • Hojitas de hierbabuena
  • Palomitas saladas

    Primero prepararemos la polenta. Poner el agua al fuego y, cuando rompa a hervir, retirar. Espolvorear la polenta y remover hasta que espese. Salar al gusto. Volcar en una fuente forrada con papel de horno y extender dejando un espesor de 1 cm. Espolvorear con el sésamos negro y apretarlo ligeramente con las puntas de los dedos para que se adhieran bien. Meter en la nevera para que cuaje por lo menos durante media hora.
    Para preparar las mazorcas, limpiar de hojas e hilos, lavar y poner en un plato apto para el microondas. Meter 7 minutos a máxima potencia, sacar y dejarlas enfriar ligeramente para poder manipular sin quemarnos. Con ayuda de un cuchillo desprender los granos de 3 de las mazorcas (unos 360 g aproximadamente).
    Yo preparé la sopa con Thermomix pero podéis hacerla igual triturando con una batidora normal y cocinarla de la manera tradicional. Los tiempos serán los mismos.
    Poner en el vaso, junto con el aceite, la cebolla y el hinojo cortados en trozos y el maíz desgranado. Triturar 15 seg. vel 7. Añadir el agua y sazonar al gusto. Cocinar 15 min., 100ºC, vel. 2
    Dejar que baje un poco la temperatura y triturar 3 min.,vel progresiva 5_7_10. Verter la nata y remover 1 min., vel. 2. Rectificar de sal. Pasar a través de un colador de malla fina para retirar los restos de las pieles que hayan quedado y reservar en caliente.
    Sacar de la nevera la polenta y cortar en tiras largas. Freír en abundante aceite caliente y, cuando las tiras estén doradas, sacar y dejar escurrir encima de papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Cuando estén templadas decorar con las flores, las ramitas de hinojo y las hojas de hierbabuena y las palomitas.


    Pincelar una sartén con una nuez de mantequilla y dorar en ella la mazorca restante. Con cuidado de no quemarnos desgranar con la ayuda de un cuchillo.
    Repartir la crema en los platos de servir, añadir un puñado de los granos de maíz dorados en mantequilla y decorar cada plato con un pensamiento. Colocar una tira de polenta crujiente en el borde de cada plato y servir.


    Esta sopa la podéis comer tanto caliente como fría así que es perfecta para este tiempo loco de primavera. Ya os decía yo que era muy primaveral, jejjeje.

viernes, 11 de mayo de 2018

Pan sin amasado. Receta de Ibán Yarza {#elpanperfecto}

    De nuevo una entrada de pan casero para seguir buscando #elpanperfecto, una iniciativa de Azafranes y Canelas que unos cuantos panarras hemos decidido seguir, donde iremos subiendo peldaños en busca de un buen pan... el mejor pan casero.
    Acabado de subir el primer peldaño, donde preparamos pan de soda, seguimos con nuestra ascensión panarra donde esta vez hornearemos un delicioso pan, el pan sin amasado.


    Cuando vi de que pan se trataba tenía claro que iba a utilizar la receta del libro Pan Casero del gran Ibán Yarza, pero reduje las cantidades a la mitad para hacer tan solo una barra.


    Ingredientes :
  • 237 g de harina panificable
  • 13 g de harina integral de trigo
  • 165 g de agua
  • 5 g de sal
  • 2,5 g de levadura fresca de panadería
  • 75 g de mezcla de semillas*
    *Utilice una mezcla de 6 semillas : girasol, calabaza, lino marrón, lino dorado, amapola azul y sésamo crudo
   
    Calentar un vasito del agua que vamos a emplear hasta unos 25ºC, echar la levadura y remover hasta que se disuelva por completo.
    En un bol mezclar todos los ingredientes, menos la mezcla de semillas, hasta que la masa esté completamente integrada. Deberá quedar pegajosa pero si no lo está, dependerá del grado de humedad que tengan las harinas, añadir un poco más de agua. Dejar reposar 5 minutos.
    Pasado ese tiempo hacer un plegado a la masa cogiéndola con la mano como si fuera una pala, estirándola sin romperla y doblándola sobre sí misma.


    Cubrir el bol con un film plástico para evitar que se seque y meter en la nevera a reposar durante toda la noche. Al día siguiente deberá haber crecido bastante. Volcar sobre una superficie enharinada y extender con cuidado, con las puntas de los dedos, hasta formar un rectángulo bastante largo.
    Humedecer un poco la superficie y volcar sobre una capa de semillas. Pasar con cuidado a un papel de horno y retorcer con cuidado las puntas hasta que tenga forma helicoidal.
    Dejar fermentar durante un par de horas, cubierta con un trapo ligeramente humedecido para que no se seque.
   

    Precalentar el horno a 250ºC, con calor de arriba-abajo con una bandeja de horno a media altura y poniendo además al fondo de la parte inferior otra bandeja metálica.
    Deslizar la barra con el papel sobre la bandeja que está a media altura y verter medio vaso de agua en la bandeja inferior para crear un golpe de vapor, cerrando enseguida para que no se escape.
    Cuando hayan pasado 10 minutos bajar la temperatura del horno a 220ºC, sacar la bandeja de la parte inferior y dejar cocer durante otros 25 minutos.


    Para obtener una corteza más crujiente, cuando haya pasado el tiempo, apagar el horno, entreabrir la puerta y dejar reposar dentro otros 20 minutos.
    Dejar enfriar sobre una rejilla para que no se humedezca la parte de abajo.


    Cuando esté frío preparate para disfrutar. Aunque no haya sido amasado sólo hace falta ver la miga para apreciar la estructura que tiene y lo esponjoso que está.


     Y esas semillas que se quedan atrapadas en su interior al retorcer la masa... madre mía de mi vida, una auténtica pasada.

martes, 8 de mayo de 2018

Bocaditos de brownie de chocolate con leche, café, canela y avellanas

    Si hay un dulce que triunfa en mi casa es el brownie. Da lo mismo que sea de chocolate negro, blanco, con leche o caramelizado ya que lo que realmente les apasiona a mis fieras es su textura. Esa capa crujiente por fuera y su interior húmedo y jugoso no lo cambian por ningún otro postre.


    De nuevo estoy de reto en reto, casi sin tiempo para nada más, y es que ya sabéis que estos me pueden 😂😂
    Otra vez es salido de instagram, organizado por Cocinando sabores y cuyo hashtag #estebrowniecaserolocomoentero es una idea de La asaltante de dulces, y que ha conseguido llenar dicha red social de brownies el día de ayer. Yo también contribuí a la causa publicando una foto de estos deliciosos bocaditos pero, como siempre por falta de tiempo, no he podido redactar y publicar la entrada hasta ahora.


    La receta es una adaptación de una que publicó la revista ElleGourmet el otoño pasado en un monográfico de postres dedicado al café, solo que en versión bocadito.


    Ingredientes :
  • 170 g de chocolate con leche (Nestlé Postres)
  • 100 g de mantequilla
  • 2 huevos L
  • 90 g de azúcar super fino
  • 50 g de avellanas troceadas groseramente
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • 60 ml de café fuerte
  • 50 g de harina tamizada
  • 1 pizca de sal
   
    Precalentar el horno a 170º C, con calor de arriba-abajo.
    Forrar un molde rectangular con papel de horno o engrasarlo si no queréis forrarlo. Yo utilicé un molde de silicona de cuadraditos así que no tuve la necesidad de forrarlo ni de engrasarlo.
    Fundir el chocolate en el microondas a pequeños golpes para evitar que se queme, añadiendo la mantequilla cuando esté medio fundido. Esta última no debe hervir.
    Separar las claras de las yemas. Batir estas últimas con el azúcar hasta que espumen y se blanqueen. Añadir la avellanas, la canela, el café, la harina y la sal e integrar. Verter la mezcla de chocolate y mantequilla, que deberá estar tibia, en la crema anterior y mezclar.
    Montar las claras a punto de nieve  y agregar a la preparación anterior de dos veces, con movimientos envolventes para que no baje la mezcla.
    Echar la masa en el molde elegido preparado y hornear a media altura, durante unos 25 minutos. Estará listo cuando la superficie se empiece a agrietar y, al pinchar salga con migas ligeramente cremosas. En mi caso, como era un molde de bocaditos, en 15 minutos estaban ya cocidos.
    Dejar enfriar sobre una rejilla y desmoldar cuando esté tibio.

sábado, 5 de mayo de 2018

Sopa de calabaza y curry con croutons de pretzel {Reto Cooking the Chef}

     En principio tenía elegida otra receta para el Cooking the Chef pero, dadas las temperaturas que estamos teniendo en esta primavera disfrazada de invierno, he acabado decantándome por esta deliciosa sopa de calabaza y curry. El Chef elegido en esta ocasión es el alemán Alfons Schuhbeck y utilizar pretzels para hacer los croutons es el toque alemán perfecto.


    Ya sé que tengo varias sopas y cremas de calabaza publicadas en el blogs pero esta es algo distinta, tiene un toque ligeramente picante que hace que sea ideal para entonar el cuerpo.

   
    Está muy muy rica y los croutons de pretzel realzan su sabor haciéndola todavía más exquisita.


    Ingredientes :
  • 610 g de calabaza (en la receta original 500 g)*
  • 750 ml de caldo de pollo
  • 1 hoja de laurel
  • 3 rebanadas de jengibre (5 g aprox.)
  • 1 diente de ajo en rodajas
  • 1 cucharada de curry suave en polvo
  • 150 ml de nata líquida
  • 40 g de mantequilla fría
  • Sal
  • Pimienta d'Espelette
    Para los croutons
  • 1 pretzel grande
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1/4 de cucharadita de canela en polvo
  • 3/4 de vaina de vainilla raspada
  • Sal
  • Pimienta d'Espelette
    *Alfons Schuhbeck utiliza calabazas hokkaido pero yo he utilizado calabaza de cacahuete y, como la piel era muy finita, seguí su consejo y no la retiré.
    Primero prepararemos la sopa. Limpiar y cortar la calabaza en cubos de unos 2 centímetros, con la cáscara si esta es fina. Poner en una olla con el caldo, el laurel, el jengibre y el ajo. Dejar cocer a fuego bajo de 20 a 30 minutos.
    Añadir el curry, la nata y triturar. Agregar la mantequilla fría y sazonar con sal.
    Mientras retirar la sal de los pretzels y cortar en cubos.

   
    Calentar una sartén a fuego medio y derretir la mantequilla en ella. Añadir los cubos de pretzel y la vainilla. Espolvorear con poco de canela y dorar ligeramente los cubos. Sazonar ligeramente con sal y una pizca de pimienta d'Espelette. Sacar y dejar escurrir sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa. Reservar en caliente.


    Remover la sopa y servir en platos precalentados. Echar una cucharada de los croutons y espolvorear con un poco más de pimienta d'Espelette.


    No os podéis ni imaginar lo riquísima que está y ese toque de canela y vainilla en los croutons es una verdadera pasada. Y, mientras disfruto de esta maravilla, me voy a ver lo que han preparado mis compis de reto ¿Me acompañas a ver el recopilatorio?

miércoles, 25 de abril de 2018

Charlota de fresas, ruibarbo y rosas con biscuits roses de Reims {Reto Una galleta, un cuento}

    Este mes Una galleta, un cuento se llena de tules y zapatillas de danza y es que este mes el cuento elegido por la ganadora del mes pasado, Blanca de Tú ves y yo hago, es nada más y nada menos que las doce princesas bailarinas.
    Cual fue mi sorpresa cuando descubrí que éste era un cuento de los Hermanos Grimm, la de veces que he visto la película de Barbie acompañada de mi hija, casi me la se de memoria. Tenía claro lo que iba a preparar, la tarta que quería mi princesa bailarina para su cumple y que, al final, acabó siendo la tarta del mío. La tarta que toda princesa querría disfrutar.


    Y ya veis que el atrezzo ha sido muy fácil de conseguir en esta ocasión, los viejos tutús y zapatillas que usaba mi peque hace algunos años. Además mi hija me trajo un paquete de biscuits roses de Reims de un viaje a Narbonne que hizo con el cole que enseguida pensé en utilizar para preparar esta charlota. Muy rosa todo como toda princesa se merece, y más si son bailarinas.


    Con estos biscuits tenía vistas dos charlotas algo distintas, la de Sweet&Sour y la de Coco e Baunilha, y, como no sabía por cual decidirme, he optado por crear la mía mezclando lo que gustaba de cada una de ellas.


    Ingredientes :
  • 30 g de biscuits roses de Reims
    Para la gelatina
  • 150 g de fresas lavadas y sin rabito
  • 50 g de ruibarbo lavado 
  • 65 g de ruibarbo lavado y cortado en trocitos
  • 235 g de fresas lavadas troceadas
  • 1/2 cucharada de zumo de limón
  • 125 g de azúcar
  • 13 g de gelatina en hojas
  • 1 cucharadita de agua de rosas
    Para la mousse
  • 210 g de puré de fresas
  • 9 g de gelatina en hojas
  • 20 g de azúcar
  • 250 g de nata de montar
  • 6 g de crema de cassis
    Para el almíbar
  • 300 g de agua
  • 250 g de azúcar
  • 1 cucharadita de agua de rosas
    Para el chantilly de vainilla
  • 135 g de nata de montar
  • 30 g de azúcar glass
  • 1/2 cucharadita de pasta de vainilla
    Además para adornar
  • Unas fresas frescas 
  • 1 biscuit rosa de Reims triturado
  • Varias rosas liofilizadas
   
    Lo primero será hacer la gelatina. Triturar los 150 g de fresas con los 50 g de ruibarbo primeros junto a la cucharada de limón. Calentar a fuego medio-bajo y añadir el resto de las fresas y el ruibarbo troceados y el azúcar y, sin dejar de remover, dejar cocer durante un par de minutos. Apartar del fuego y dejar entibiar. Mientras hidratar las hojas de gelatina en agua fría durante 5 minutos.
    Escurrir la gelatina y añadir a la mezcla caliente, remover con unas varillas procurando que no queden grumos. Agregar el agua de rosas, mezclar y reservar.
    Forrar un molde desmoldable de 15 cm de diámetro con plástico de cocina, verter en él la preparación y llevar al congelador durante dos horas.
    Hacer el almíbar poniendo en un cazo el agua y el azúcar a fuego medio. Remover hasta que se disuelva y,sin volver a mover, dejar cocer 15 minutos desde que empiece a burbujear. Añadir el agua de rosas y reservar.
    Lo siguiente es preparar la mousse.
    Hidratar la gelatina en agua fría durante 5 minutos. Poner la mitad del puré de fresas a fuego medio y, cuando esté caliente, escurrir la gelatina y echarla dentro. Remover con unas varillas hasta que esté disuelta y añadir el azúcar, la crema de cassis y el resto del puré e integrar. Reservar.
    Montar la nata con picos suaves, añadir la mezcla de puré reservada y mezclar con movimientos envolventes, con ayuda de una espátula.
    Sacar la gelatina del congelador
    Forrar un molde de 20 cm de diámetro con plástico de cocina, poner el aro lateral del molde de 15 cm en el centro e ir forrando la base interior con parte de los biscuits remojador en el almíbar que deberá estar tibio. Retirar el aro de 15 con cuidado y poner una capa de mousse extendiendo bien por toda la base, asegurándonos que entre bien por todo el borde. Poner la gelatina de fresas y ruibarbo en el centro y apretar ligeramente con los dedos. Terminar de cubrir con el resto de la mousse y alisar bien la superficie con ayuda de una espátula.
    Cubrir con más plástico y y meter en la nevera por lo menos durante 6 horas.
    Montar la nata con picos blandos, añadir el azúcar y la pasta de vainilla y terminar de montar. Rellenar con el chantilly una manga con boquilla Saint Honoré y meter a la nevera para que coja cuerpo.
    Cuando ya esté bien cuajado retirar el aro, quitar el plástico y poner en la bandeja de emplatar.
    Mojar los biscuits en el almíbar tibio e ir colocando por todo el lateral de la charlota, con el lado azucarado hacia el exterior. Asegurar con un lazo para que se queden bien pegados.
    Decorar con el chantilly, las fresas frescas cortadas en abanico y las rosas liofilizadas. Espolvorear con el polvo de biscuits y dejar un rato en la nevera antes de servir.


    El contraste de las texturas es espectacular, un bocado absolutamente exquisito para las mesas más delicadas y reales de esas traviesas princesas.


    Y el corte es espectacular, ¿a que dan ganas de meter la cuchara?
    Si queréis ver con que nos sorprenden mis compis de reto aquí os dejo el recopilatorio.

domingo, 22 de abril de 2018

Bacon & Cheddar Soda Bread {#elpanperfecto}

    Hacía mucho mucho tiempo que no estaba metida en ningún reto panarra así que ya tenía mono. Es cierto que sí que, desde el pan de payés de Jordi Morera, he publicado alguna entrada de masa levada aunque de pan, lo que se dice pan, solo ha sido una, la focaccia de arándanos rojos, brie y romero , y hace también unos cuantos meses de ello.
    Arranca el reto #elpanperfecto, organizado por Marga (Azafranes y Canelas), con un pan sin amasados ni levados, sin duda el pan más sencillo de todos, un Soda Bread, donde el bicarbonato reaccionará con la acidez del buttermilk creando el dióxido de carbono suficiente para que el pan adquiera volumen.
    Como ya tengo publicado el más básico (pincha aquí), he querido preparar una variación de este, ya que no quería dejar de participar en el reto, y le he añadido bacon y queso cheddar.


    Este pan, que hoy llamamos irlandés, se hizo indispensable en cada mesa de aquel país ya que era el pan más fácil y menos caro que se podían permitir en el estado de pobreza en el que vivían, y así se quedó como pan tradicional. Más tarde, los inmigrantes que viajaron hasta América, se llevaron la receta de su pan con ellos y, poco a poco, comenzaron a enriquecerlo con diversos ingredientes. Mi aportación es una de las variaciones enriquecidas que he encontrado y, seguramente, una de las más deliciosas.


    Con las cantidades que yo os pongo salen un par de panes pequeños aunque, como son tan contundentes, bastan para acompañar una cena ligera.
    Este tipo de panes sin levado no aguantan blandos más que un par de días, aunque si os sobra algo, cosa que dudo con lo absolutamente deliciosos que están, los podéis rebanar y tostar en un poco de la grasa que haya soltado el bacon y... bueno, si estáis pensando en la operación bikini, mejor absteneros porque no vais a dejar ni las migas 😋😂😂


    Ingredientes :
  • 75 g de harina de trigo
  • 75 g de harina integral de trigo 
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 125 ml de buttermilk o leche agria*
  • 110 g de queso cheddar en taquitos
  • 100 g de bacon ahumado en trocitos
  • 1 cucharada de perejil fresco picado
    *Yo he utilizado leche agria. A 120 ml de leche le he añadido 2 cucharaditas de zumo de limón, lo he removido y dejado reposar 10 minutos antes de utilizarlo para que se cortara la leche.


    Precalentar el horno a 220ºC, con calor de arriba-abajo.
    Preparar la leche agria si habéis elegido esta opción y dejar reposar.
    Poner a fuego medio los taquitos de bacon en una sartén sin nada de grasa, para eliminar parte de la grasa del bacon, y dejar que se dore sin llegar a dejar que quede crujiente. Apartar del fuego, retirar el exceso de grasa y reservar.
    Mezclar en un cuenco las harinas, el bicarbonato, la sal, el perejil, el cheddar y el bacon. Hacer un hueco en el medio y verter la leche agria, remover. Terminar de integrar con las manos y formar una bola, en mi caso dividí la masa y formé dos, la masa será algo pegajosa pero manejable.
    Poner sobre una bandeja de horno espolvoreada con harina, aplastar ligeramente con las manos y, con un cuchillo afilado, marcar hacer una cruz bastante profunda pero sin llegar a cortar del todo el pan en cuatro.
    Hornear durante unos 25-30 minutos. La prueba perfecta para saber que el pan está bien cocido será golpear la base del pan con los nudillos, si suena a hueco ya estará hecho. Retirar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.


    La reacción de mi hijo cuando se lo dí a probar : "¡Joder, qué rico está! ¿Me das otro trozo?" Y, con eso lo digo todo ¿o no?